Libros proféticos
Isaías
- 1
Esto dice el Señor: «Observad el derecho, practicad la justicia, porque mi salvación está por llegar, y mi justicia se va a manifestar.
- 2
Dichoso el hombre que obra así, el mortal que persevera en esto, que observa el sábado sin profanarlo y preserva su mano de obrar el mal.
- 3
El extranjero que se ha unido al Señor no diga: “El Señor me excluirá ciertamente de su pueblo”. No diga el eunuco: “Yo soy un árbol seco”.
- 4
Porque esto dice el Señor: A los eunucos que observan mis sábados, que eligen cumplir mi voluntad y mantienen mi alianza,
- 5
les daré en mi casa y dentro de mis murallas un monumento y un nombre mejores que hijos e hijas, un nombre eterno que no será extirpado.
- 6
A los extranjeros que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que observan el sábado sin profanarlo y mantienen mi alianza,
- 7
los traeré a mi monte santo, los llenaré de júbilo en mi casa de oración; sus holocaustos y sacrificios serán aceptables sobre mi altar; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos».
- 8
Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel: «Todavía congregaré a otros, además de los ya reunidos».
- 9
Bestias del campo, venid a comer, bestias todas de la selva.
- 10
Los guardianes están ciegos, no se dan cuenta de nada: perros mudos, incapaces de ladrar, vigías perezosos con ganas de dormir,
- 11
perros voraces que no se sacian. ¡Y ellos son los pastores, que no comprenden nada! Cada cual va por su camino, cada uno a su ganancia.
- 12
«Venid, yo traigo vino, nos embriagaremos con licores. Mañana será como hoy. Hay provisión abundante».