Libros proféticos

Isaías

Capítulo 35

  1. 1

    El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrará la estepa y florecerá,

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    germinará y florecerá como flor de narciso, festejará con gozo y cantos de júbilo. Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Contemplarán la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios.

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    Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes;

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    decid a los inquietos: «Sed fuertes, no temáis. ¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvará».

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    Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán;

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    entonces saltará el cojo como un ciervo y cantará la lengua del mudo, porque han brotado aguas en el desierto y corrientes en la estepa.

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    El páramo se convertirá en estanque, el suelo sediento en manantial. En el lugar donde se echan los chacales habrá hierbas, cañas y juncos.

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    Habrá un camino recto. Lo llamarán «Vía sacra». Los impuros no pasarán por él. Él mismo abre el camino para que no se extravíen los inexpertos.

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    No hay por allí leones, ni se acercan las bestias feroces. Los liberados caminan por ella

  10. 10

    y por ella retornan los rescatados del Señor. Llegarán a Sión con cantos de júbilo: alegría sin límite en sus rostros. Los dominan el gozo y la alegría. Quedan atrás la pena y la aflicción.