Libros proféticos
Isaías
- 1
Exulta, estéril, que no dabas a luz; rompe a cantar, alégrate, tú que no tenías dolores de parto: porque la abandonada tendrá más hijos que la casada —dice el Señor—.
- 2
Ensancha el espacio de tu tienda, despliega los toldos de tu morada, no los restrinjas, alarga tus cuerdas, afianza tus estacas,
- 3
porque te extenderás de derecha a izquierda. Tu estirpe heredará las naciones y poblará ciudades desiertas.
- 4
No temas, no tendrás que avergonzarte, no te sientas ultrajada, porque no deberás sonrojarte. Olvidarás la vergüenza de tu soltería, no recordarás la afrenta de tu viudez.
- 5
Quien te desposa es tu Hacedor: su nombre es Señor todopoderoso. Tu libertador es el Santo de Israel: se llama «Dios de toda la tierra».
- 6
Como a mujer abandonada y abatida te llama el Señor; como a esposa de juventud, repudiada —dice tu Dios—.
- 7
Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.
- 8
En un arrebato de ira, por un instante te escondí mi rostro, pero con amor eterno te quiero —dice el Señor, tu libertador—.
- 9
Me sucede como en los días de Noé: juré que las aguas de Noé no volverían a cubrir la tierra; así juro no irritarme contra ti ni amenazarte.
- 10
Aunque los montes cambiasen y vacilaran las colinas, no cambiaría mi amor, ni vacilaría mi alianza de paz —dice el Señor que te quiere—.
- 11
¡Ciudad afligida, azotada por el viento, a quien nadie consuela! Mira, yo mismo asiento tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros;
- 12
haré tus almenas de rubí, tus puertas de esmeralda, y de piedras preciosas tus bastiones.
- 13
Tus hijos serán discípulos del Señor, gozarán de gran prosperidad tus constructores.
- 14
Tendrás tu fundamento en la justicia: lejos de la opresión, no tendrás que temer; lejos del terror, que no se acercará.
- 15
Si alguno te ataca, no viene de mi parte; quien lucha contra ti, frente a ti caerá.
- 16
Yo he creado al herrero, que sopla los carbones y aviva el fuego, y forja las armas adecuadas. También he creado al destructor que aniquila.
- 17
Ningún arma forjada contra ti podrá dañarte, rebatirás toda lengua que te acuse en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor y la justicia que les hago —oráculo del Señor—.