Libros proféticos
Isaías
- 1
Voy a cantar a mi amigo el canto de mi amado por su viña. Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
- 2
La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cavó un lagar. Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones.
- 3
Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
- 4
¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho? ¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones?
- 5
Pues os hago saber lo que haré con mi viña: quitar su valla y que sirva de leña, derruir su tapia y que sea pisoteada.
- 6
La convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán, allí crecerán zarzas y cardos, prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
- 7
La viña del Señor del universo es la casa de Israel y los hombres de Judá su plantel preferido. Esperaba de ellos derecho, y ahí tenéis: sangre derramada; esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos.
- 8
¡Ay de los que añaden casa a casa, y juntan campos con campos hasta no dejar sitio y poder habitar solo ellos el país!
- 9
Lo ha jurado a mis oídos el Señor del universo: «Sus muchas casas, amplias y hermosas, serán arrasadas, quedarán deshabitadas.
- 10
Diez yugadas de viña darán un cántaro de vino, diez medidas de simiente producirán una sola».
- 11
¡Ay de los que madrugan, en busca de licores, y alargan el crepúsculo, encendidos por el vino,
- 12
con cítaras y arpas, panderetas y flautas, y vino en sus festines, pero no consideran la acción del Señor, ni tienen en cuenta la obra de sus manos!
- 13
Por eso mi pueblo es deportado, porque no comprende, los notables mueren de hambre, la muchedumbre se abrasa de sed.
- 14
Por eso ensancha sus fauces el abismo, dilata su boca sin medida, allá bajan notables y plebeyos, su bullicio y sus festejos.
- 15
Será doblegado el mortal, humillado el hombre, abajada su mirada altiva.
- 16
Mostrará el Señor del universo grandeza en sus sentencias, y el Dios santo será santificado.
- 17
Corderos pastarán como en sus pastizales y engordarán entre las ruinas los cabritos.
- 18
¡Ay de los que arrastran su culpa con lazos de engaño, su pecado como con cuerdas de carro,
- 19
de los que dicen: «Que se dé prisa, que apresure su obra para que la veamos, que se aproxime y se cumpla el plan del Santo de Israel para que lo sepamos!».
- 20
¡Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
- 21
¡Ay de quienes son sabios a sus propios ojos y se creen inteligentes!
- 22
¡Ay de los fuertes para beber vino, de los valientes para mezclar licores,
- 23
de los que por soborno absuelven al culpable y niegan justicia al inocente!
- 24
Como la lengua de fuego devora la paja, y el heno se consume en la llama así se pudrirá su raíz y sus brotes volarán como polvo, porque rechazaron la ley del Señor del universo y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
- 25
Por eso se encendió la ira del Señor contra su pueblo, extendió su mano contra él y lo golpeó, se conmovieron las montañas, y quedaron los cadáveres como carroña en medio de las calles. Y con todo, su ira no se aplaca y su mano sigue extendida.
- 26
Izará una enseña para un pueblo remoto, lo llamará con un silbido desde el confín de la tierra. He aquí que llega, raudo y veloz.
- 27
Nadie se cansa, nadie tropieza, nadie se adormece, ninguno duerme. Ninguno afloja el cinturón de su cintura ni desata la correa de las sandalias.
- 28
Están aguzadas sus saetas, tensos los arcos, son como pedernal los cascos de sus caballos, y como torbellinos las ruedas de los carros,
- 29
su rugido, como de león, ruge como los cachorros: brama y atrapa la presa, la pone a seguro y nadie se la arranca.
- 30
Aquel día bramará contra él como brama el mar. Se mire por donde se mire: oscuridad y angustia en la tierra, y la luz oscurecida por la bruma.