Libros proféticos
Isaías
- 1
¡Despierta, despierta, vístete de tu fuerza, Sión; vístete el traje de gala, Jerusalén, ciudad santa!, porque no volverán a entrar en ti incircuncisos ni impuros.
- 2
Sacúdete el polvo, ponte en pie, Jerusalén cautiva; desata las cuerdas de tu cuello, Sión cautiva.
- 3
Porque esto dice el Señor: «Por nada fuisteis vendidos, sin precio seréis rescatados».
- 4
Porque esto dice el Señor, Dios: «Al principio mi pueblo emigró a Egipto para habitar allí como extranjero. Sin motivo lo oprimió Asiria.
- 5
Pero ahora, ¿qué hago yo aquí? —oráculo del Señor—. Se han llevado a mi pueblo por nada, sus opresores dan gritos de triunfo —oráculo del Señor— y ultrajan mi nombre sin cesar.
- 6
Por eso, mi pueblo reconocerá mi nombre. Un día sabrá que era yo quien decía “Estoy aquí”».
- 7
Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz, que anuncia la buena noticia, que pregona la justicia, que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
- 8
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión.
- 9
Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén.
- 10
Ha descubierto el Señor su santo brazo a los ojos de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.
- 11
¡Partid, partid, salid de allí! ¡No toquéis nada impuro! ¡Salid de ella, purificaos los que lleváis los vasos del culto!
- 12
No saldréis deprisa, ni vuestra marcha será una fuga, porque delante de vosotros marcha el Señor, el Dios de Israel en la retaguardia.
- 13
Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho.
- 14
Como muchos se espantaron de él porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano,
- 15
así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y comprender algo inaudito.