Libros proféticos
Isaías
- 1
Oráculo sobre el desierto del mar. Como los huracanes que atraviesan el Negueb, vienen del desierto, de una tierra temible.
- 2
Me fue comunicada una visión siniestra: el traidor, traiciona, el devastador devasta. «¡Adelante, elamitas; al asedio, medos! Hago cesar todos los gemidos».
- 3
Por eso mis entrañas se estremecen, angustias de parto se apoderan de mí, me retuerzo por lo que escucho, me horrorizo por lo que veo.
- 4
Mi corazón vacila, me domina el terror, el deseado atardecer se me ha convertido en sobresalto.
- 5
¡Preparad la mesa, extended los tapices: a comer y beber! En pie, capitanes, engrasad el escudo.
- 6
Así me ha dicho el Señor: «Ve, pon un centinela que anuncie lo que vea.
- 7
Si ve gente montada, un par de jinetes, gente montada en jumentos o camellos, que preste atención, mucha atención».
- 8
El centinela gritó: «En la atalaya, señor mío, paso yo todo el día, y en mi puesto de guardia estoy en pie todas las noches.
- 9
Ahora llegan, gente montada, un par de jinetes, y anuncian: “Ha caído, ha caído Babilonia; y todas las estatuas de sus dioses yacen por tierra destrozadas”».
- 10
Pueblo mío, trillado en la era, lo que he escuchado del Señor del universo, Dios de Israel, yo te lo anuncio.
- 11
Oráculo contra Duma. Me gritan desde Seír: «Vigía, ¿qué queda de la noche? Vigía, ¿qué queda de la noche?».
- 12
Responde el vigía: «Vendrá la mañana y también la noche. Si queréis preguntar, volved otra vez y preguntad».
- 13
Oráculo contra Arabia. Pasaréis la noche en la maleza de la estepa, caravanas de Dedán.
- 14
Id al encuentro del sediento, llevadle agua; habitantes de Temá, acercaos con pan al fugitivo.
- 15
Porque vienen huyendo de la espada, de la espada desnuda, del arco tenso, del peso del combate.
- 16
Esto me ha dicho el Señor: dentro de un año, como año de un jornalero, desaparecerá la gloria de Cadar
- 17
y de los arqueros de Cadar quedará bien poca cosa. Lo ha dicho el Señor, Dios de Israel.