Libros sapienciales y poéticos
Eclesiástico
- 1
Te doy gracias, Señor y Rey, te alabo, oh Dios mi salvador, a tu nombre doy gracias.
- 2
Porque fuiste mi protector y mi auxilio, y libraste mi cuerpo de la perdición, del lazo de una lengua traicionera, de los labios que urden mentiras; frente a mis adversarios fuiste mi auxilio y me liberaste,
- 3
por tu inmensa misericordia y por tu nombre, de las dentelladas de los que iban a devorarme, de la mano de los que buscaban mi vida, de las muchas tribulaciones que he sufrido;
- 4
de las llamas sofocantes que me envolvían, de un fuego que yo no había encendido;
- 5
de las entrañas del abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,
- 6
calumnia de una lengua injusta ante el rey. Yo estaba a punto de morir, mi vida tocaba el abismo profundo.
- 7
Por todas partes me asediaban y nadie me auxiliaba, buscaba a alguien que me ayudara y no había nadie.
- 8
Entonces me acordé, Señor, de tu misericordia y de tus obras que son desde siempre, de que tú sostienes a los que esperan en ti y los salvas de la mano de los enemigos.
- 9
Y desde la tierra elevé mi plegaria, supliqué ser librado de la muerte.
- 10
Clamé al Señor: «Tú eres mi Padre, no me abandones el día de la tribulación, cuando acosan los orgullosos y estoy indefenso. Alabaré tu nombre sin cesar y te cantaré himnos de acción de gracias».
- 11
Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de la perdición y me libraste de aquel mal momento.
- 12
Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré el nombre del Señor.
- 13
Desde joven, antes de viajar por el mundo, busqué sinceramente la sabiduría en la oración.
- 14
A la puerta del templo la pedí, y la busqué hasta el último día.
- 15
Cuando floreció como racimo maduro, mi corazón se alegró. Entonces mi pie avanzó por el camino recto, desde mi juventud seguí sus huellas.
- 16
Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré con una gran enseñanza.
- 17
Gracias a ella he progresado mucho, daré gloria a quien me ha dado la sabiduría.
- 18
Pues he decidido ponerla en práctica, me he dedicado al bien y no quedaré defraudado.
- 19
He luchado para obtenerla, he sido diligente en practicar la ley, he tendido mis manos hacia el cielo, lamentado lo que ignoraba de ella.
- 20
Hacia ella he orientado mi vida y en la pureza la he encontrado. Desde el principio me dediqué a ella, por eso no quedaré defraudado.
- 21
Mis entrañas se conmovieron al buscarla, por eso he hecho una buena adquisición.
- 22
En recompensa el Señor me dio una lengua, y con ella lo alabaré.
- 23
Acercaos a mí, los ignorantes, e instalaos en mi escuela de sabiduría.
- 24
¿Por qué os tenéis que privar por más tiempo, si estáis tan sedientos de ella?
- 25
He abierto la boca para decir: «Adquiridla sin dinero».
- 26
Someted vuestro cuello a su yugo y recibid instrucción: está ahí, a vuestro alcance.
- 27
Ved con vuestros ojos lo poco que he trabajado, y qué descanso tan grande he encontrado.
- 28
No escatiméis dinero para recibir instrucción, pues con ella adquiriréis gran cantidad de oro.
- 29
Alegraos por la misericordia del Señor, y no os avergoncéis de su alabanza.
- 30
Realizad vuestras obras antes del momento final y él os dará la recompensa a su tiempo.