Evangelios
Mateo
- 1
Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando:
- 2
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
- 3
Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».
- 4
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
- 5
Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán;
- 6
confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
- 7
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
- 8
Dad el fruto que pide la conversión.
- 9
Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
- 10
Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.
- 11
Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
- 12
Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».
- 13
Por entonces viene Jesús desde Galilea al Jordán y se presenta a Juan para que lo bautice.
- 14
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
- 15
Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces Juan se lo permitió.
- 16
Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
- 17
Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».