Pentateuco
Deuteronomio
- 1
«Escuchad, cielos, y hablaré; oye, tierra, los dichos de mi boca;
- 2
descienda como lluvia mi doctrina, destile como rocío mi palabra, como llovizna sobre la hierba, como orvallo sobre el césped.
- 3
Voy a proclamar el nombre del Señor: dad gloria a nuestro Dios.
- 4
Él es la Roca, sus obras son perfectas, sus caminos son justos, es un Dios fiel, sin maldad; es justo y recto.
- 5
Hijos degenerados se portaron mal con él, generación malvada y pervertida.
- 6
¿Así le pagas al Señor, pueblo necio e insensato? ¿No es él tu padre y tu creador, el que te hizo y te constituyó?
- 7
Acuérdate de los días remotos, considera las edades pretéritas, pregunta a tu padre y te lo contará, a tus ancianos y te lo dirán:
- 8
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad y distribuía a los hijos de Adán, trazando las fronteras de las naciones, según el número de los hijos de Israel,
- 9
la porción del Señor fue su pueblo, Jacob fue el lote de su heredad.
- 10
Lo encontró en una tierra desierta, en una soledad poblada de aullidos: lo rodeó cuidando de él, lo guardó como a las niñas de sus ojos.
- 11
Como el águila incita a su nidada, revoloteando sobre los polluelos, así extendió sus alas, los tomó y los llevó sobre sus plumas.
- 12
El Señor solo los condujo, no hubo dioses extraños con él.
- 13
Los puso a caballo de sus montañas, los alimentó con las cosechas de sus campos; los crió con miel silvestre, con aceite de rocas de pedernal;
- 14
con requesón de vacas y leche de ovejas, con grasas de corderos y carneros, ganado de Basán y cabritos, con la flor de la harina de trigo, y por bebida, con la sangre fermentada de la uva.
- 15
Comió Jacob hasta saciarse, engordó Jesurún y respingó —estabas gordo, cebado y orondo— y rechazó a Dios, su creador, despreció a su Roca salvadora.
- 16
Le dieron celos con dioses extraños, lo irritaron con sus abominaciones.
- 17
Sacrificaron a demonios, que no son dios, a dioses desconocidos, nuevos, recién llegados, que vuestros padres no veneraron.
- 18
Despreciaste a la Roca que te engendró, y olvidaste al Dios que te dio a luz.
- 19
Lo vio el Señor, e irritado rechazó a sus hijos e hijas.
- 20
Y dijo: “Les ocultaré mi rostro, y veré cuál es su suerte, porque son una generación pervertida, unos hijos desleales.
- 21
Me han dado celos con un dios que no es dios, me han irritado con sus ídolos vacíos; pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo, con una nación fatua los irritaré.
- 22
En mi nariz está ardiendo el fuego y abrasará hasta el fondo del Abismo, devorará la tierra y sus productos y consumirá los cimientos de los montes.
- 23
Amontonaré desastres sobre ellos, agotaré contra ellos mis saetas.
- 24
Andarán extenuados de hambre, consumidos por la fiebre y la peste; les enviaré dientes de fieras, veneno de quienes se arrastran en el polvo.
- 25
La espada arrebatará a los hijos en las calles, en las casas habrá pavor, en el joven y la doncella, en el lactante y el encanecido”.
- 26
Me dije: “Los aniquilaría, y borraría su memoria entre los hombres”.
- 27
Si no temiese las burlas del enemigo, y la mala interpretación del adversario, no sea que digan: “Nuestra mano ha vencido, no es el Señor quien ha hecho todo esto”.
- 28
Porque es gente que ha perdido el juicio, y que carece de inteligencia.
- 29
Si fueran sabios, comprenderían esto, entenderían su destino.
- 30
¿Cómo puede uno perseguir a mil, y dos poner en fuga a diez mil, si no fuera porque los ha vendido su Roca y el Señor los ha entregado?
- 31
Porque su roca no es como nuestra Roca, y nuestros enemigos pueden comprobarlo.
- 32
Su cepa proviene de la viña de Sodoma, de los campos de Gomorra, sus uvas son uvas venenosas y sus racimos son amargos;
- 33
su vino es veneno de serpientes, ponzoña mortal de víboras.
- 34
¿No tengo todo esto guardado, sellado en mis depósitos,
- 35
para mi venganza y recompensa, en el día que tropiecen sus pies? Pues el día de su ruina se acerca, y se precipita su destino.
- 36
El Señor hará justicia a su pueblo, y tendrá piedad de sus siervos). Cuando vea que se debilitan sus manos, y que no hay ya esclavo ni libre,
- 37
dirá: “¿Dónde están sus dioses, la roca donde se refugiaban?
- 38
Los que comían la grasa de sus víctimas y bebían el vino de sus ofrendas, que se levanten para socorreros, que sean vuestro refugio”.
- 39
Pero ahora mirad: soy yo, solo yo, y no hay dios fuera de mí. Yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo, y no hay quien pueda librar de mi mano.
- 40
Levanto mi mano al cielo y digo: “Como vivo yo eternamente,
- 41
cuando afile el rayo de mi espada, y empuñe en mi mano el juicio, tomaré venganza de mis enemigos y daré su paga a los que me aborrecen,
- 42
embriagaré de sangre mis flechas y mi espada devorará carne, de la sangre de caídos y cautivos, de la cabeza de jefes enemigos”.
- 43
Aclamadlo, naciones, con su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, porque tomará venganza de sus enemigos y purificará el suelo de su pueblo».
- 44
Moisés fue y proclamó todas las palabras de este cántico en presencia del pueblo. Josué, hijo de Nun, iba con él.
- 45
Cuando Moisés terminó de proclamar todas estas palabras a todo Israel,
- 46
les dijo: «Tomad a pecho todas las palabras con que hoy doy testimonio contra vosotros y mandad a vuestros hijos observar y cumplir todas las palabras de esta ley.
- 47
Porque no es palabra baladí para vosotros, pues es vuestra vida y por esta palabra se prolongará la vida en la tierra que vais a tomar en posesión, después de pasar el Jordán».
- 48
Aquel mismo día el Señor dijo a Moisés:
- 49
Sube a esa montaña de los Abarín, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, frente a Jericó, y contempla la tierra de Canaán que yo voy a dar en propiedad a los hijos de Israel.
- 50
Después morirás en el monte y te reunirás con los tuyos, lo mismo que tu hermano Aarón murió en el monte Hor y se reunió con los suyos.
- 51
Por haberme sido infieles en medio de los hijos de Israel, en la fuente de Meribá, en Cadés, en el desierto de Sin, y por no haber reconocido mi santidad en medio de los hijos de Israel,
- 52
por eso verás de lejos la tierra, pero no entrarás en la tierra que voy a dar a los hijos de Israel».