Pentateuco
Génesis
- 1
El hambre arreciaba en el país.
- 2
Cuando terminaron las provisiones que habían traído de Egipto, su padre les dijo: «Volved y comprad algunos alimentos para nosotros».
- 3
Pero Judá le contestó: «Aquel hombre nos advirtió reiteradamente: “No os presentéis ante mí si no me traéis a vuestro hermano”.
- 4
Si dejas a nuestro hermano venir con nosotros, bajaremos a comprarte provisiones;
- 5
pero si no lo dejas, no bajaremos, pues el hombre aquel nos dijo: “No os presentéis ante mí si no me traéis a vuestro hermano”».
- 6
Israel preguntó: «¿Por qué me habéis hecho el daño de decir a aquel hombre que teníais otro hermano?».
- 7
Contestaron: «Aquel hombre nos preguntó insistentemente: “¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis más hermanos?”. Nosotros no hicimos más que responder a sus preguntas; ¿cómo podíamos saber que nos iba a decir: “Traed a vuestro hermano”?».
- 8
Judá dijo a su padre Israel: «Deja que el muchacho venga conmigo, para que podamos marchar y sobrevivir. De lo contrario, moriremos nosotros, tú y nuestros niños.
- 9
Yo respondo de él; a mí me pedirás cuentas: si no te lo devuelvo y lo presento ante ti, seré culpable ante ti toda la vida.
- 10
Si no nos hubiéramos entretenido tanto, ahora ya estaríamos de vuelta por segunda vez».
- 11
Su padre Israel les respondió: «Si tiene que ser así, hacedlo; tomad de los mejores productos del país en vuestro equipaje y llevádselos como regalo a aquel hombre: un poco de bálsamo y un poco de miel, goma, ládano, pistachos y almendras.
- 12
Tomad también doble cantidad de dinero, para restituir personalmente el dinero que pusieron en la boca de vuestros sacos, quizás por error.
- 13
Tomad a vuestro hermano y volved a ver a aquel hombre.
- 14
Que Dios todopoderoso os conceda el favor de ese hombre para que deje volver a vuestro hermano y a Benjamín. En cuanto a mí, si he de perder a mis hijos, los perderé».
- 15
Ellos tomaron consigo los regalos; tomaron asimismo doble cantidad de dinero y a Benjamín. Se pusieron en marcha, bajaron a Egipto y se presentaron a José.
- 16
Cuando José vio con ellos a Benjamín, dijo a su mayordomo: «Lleva a estos hombres a casa, mata una res y prepárala, pues al mediodía comerán conmigo».
- 17
El mayordomo hizo lo que ordenó José y llevó a los hombres a casa de José.
- 18
Cuando los llevaba a casa de José, sintieron miedo y se decían: «Nos lleva allí por lo del dinero, devuelto en nuestros sacos la primera vez, para tendernos una trampa, detenernos, tomar nuestros asnos y hacernos esclavos».
- 19
Y acercándose al mayordomo de José, le dijeron a la puerta de la casa:
- 20
«Por favor, señor; nosotros bajamos en otra ocasión a comprar provisiones.
- 21
Cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros sacos, el dinero que había pagado cada uno estaba en la boca de su saco, y lo hemos traído con nosotros.
- 22
Además traemos otra cantidad para comprar provisiones; no sabemos quién metió el dinero en nuestros sacos».
- 23
Él contestó: «Estad tranquilos, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os metió ese tesoro en vuestros sacos; vuestro dinero lo recibí yo». Y les sacó a Simeón.
- 24
Después los hizo entrar en casa de José, les dio agua para que se lavaran los pies y echó pienso a sus asnos.
- 25
Ellos dispusieron los regalos para cuando llegase José a mediodía, pues habían oído que iban a comer allí.
- 26
Cuando José llegó a casa, ellos le ofrecieron los regalos que habían traído y se postraron ante él en tierra.
- 27
Él les preguntó qué tal estaban y les dijo: «¿Está bien vuestro anciano padre, del que me hablasteis? ¿Vive aún?».
- 28
Contestaron: «Tu servidor, nuestro padre, está bien; vive todavía». Y se inclinaron respetuosamente.
- 29
José alzó la vista y, viendo a su hermano Benjamín, hijo de su madre, preguntó: «¿Es este vuestro hermano menor, de quien me hablasteis?». Y añadió: «Dios te conceda su favor, hijo mío».
- 30
Entonces José salió deprisa, pues, conmovido por su hermano, le vinieron ganas de llorar; y entrando en su habitación, lloró allí.
- 31
Después se lavó la cara, regresó y, conteniéndose, dijo: «Servid la comida».
- 32
A él le sirvieron por un lado, a ellos por otro y a los egipcios que comían con él, por otro. (Porque los egipcios no pueden comer con los hebreos, pues sería detestable para ellos).
- 33
Ellos se sentaron frente a él, por orden de antigüedad, desde el primogénito hasta el menor, y se miraban entre sí asombrados.
- 34
José les hacía pasar porciones de lo que tenía ante sí; pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que las de todos ellos. Y bebieron y se alegraron en su compañía.