Libros proféticos
Ezequiel
- 1
Entonces oí que exclamaba con voz potente: «¡Ha llegado el juicio de la ciudad! Que cada uno empuñe su arma destructora».
- 2
Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte. Cada uno empuñaba una maza. En medio de ellos estaba un hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura. Al llegar se detuvieron junto al altar de bronce.
- 3
La Gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, dirigiéndose al umbral del templo. Llamó al hombre vestido de lino, que tenía los avíos de escribano a la cintura.
- 4
El Señor le dijo: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén, y marca en la frente a los que gimen y se lamentan por las acciones detestables que en ella se cometen».
- 5
A los otros les dijo en mi presencia: «Recorred la ciudad detrás de él, golpeando sin compasión y sin piedad.
- 6
A viejos, jóvenes y doncellas, a niños y mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero no os acerquéis a ninguno de los que tienen la señal. Comenzaréis por mi santuario». Y comenzaron por los ancianos que estaban frente al templo.
- 7
Luego les dijo: «Profanad el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salid a matar por la ciudad».
- 8
Solo yo quedé con vida. Mientras ellos estaban matando, caí rostro en tierra y grité: —¡Ay, Señor! ¿Vas a exterminar al resto de Israel, derramando tu cólera sobre Jerusalén?
- 9
Me respondió: —Grande, muy grande es el delito de la casa de Israel y de Judá; el país se ha llenado de crímenes; la ciudad está llena de perversión. Han llegado a decir: «El Señor ha abandonado el país, el Señor no ve nada».
- 10
Pues tampoco yo tendré compasión ni piedad. He dado a cada uno su merecido.
- 11
Entonces el hombre vestido de lino, con los avíos a la cintura, retomó la palabra y dijo: «He hecho como me ordenaste».