Libros históricos
2 Samuel
- 1
Absalón se hizo luego con un carro, caballos y cincuenta hombres que le precedían.
- 2
Madrugaba y se ponía al borde del camino que conducía a la puerta de la ciudad. Y a todo hombre que tenía algún pleito para llevar a juicio ante el rey lo llamaba y le preguntaba: «¿De qué ciudad eres?». Respondía: «Tu siervo es de una de las tribus de Israel».
- 3
Absalón le decía: «Mira, tu causa es buena y justa, pero no hay quien te escuche de parte del rey».
- 4
Entonces Absalón exclamaba: «¡Quién me constituyera juez en el país! Vendría a mí todo el que tuviera un litigio o una causa y le haría justicia».
- 5
Y cuando alguno se acercaba a postrarse ante él, alargaba la mano, lo agarraba y lo abrazaba.
- 6
De este modo obraba Absalón con todo israelita que venía a juicio ante el rey, robando el corazón de las gentes de Israel.
- 7
Al cabo de cuatro años Absalón dijo al rey: «Déjame ir a Hebrón, a cumplir el voto que hice al Señor.
- 8
Pues tu siervo hizo un voto, cuando moraba en Guesur de Siria, diciendo: “Si el Señor me concede volver a Jerusalén, le ofreceré un sacrificio”».
- 9
El rey le dijo: «Vete en paz». Y él se puso en camino hacia Hebrón.
- 10
Absalón mandó emisarios por todas las tribus de Israel para decir: «Cuando oigáis el sonido del cuerno, decid: “Absalón reina en Hebrón”».
- 11
Doscientos convidados de Jerusalén marchaban con Absalón. Iban inocentemente, sin saber nada de todo el asunto.
- 12
Mientras ofrecía los sacrificios, Absalón mandó llamar de Guiló a Ajitofel, el guilonita, consejero de David. La conjuración fue cobrando fuerza y el pueblo que se unía a Absalón era cada vez más numeroso.
- 13
Alguien llegó junto a David con esta información: «El corazón de la gente de Israel sigue a Absalón».
- 14
Entonces David dijo a los servidores que estaban con él en Jerusalén: «Levantaos y huyamos, pues no tendremos escapatoria ante Absalón. Vámonos rápidamente, no sea que se apresure, nos dé alcance, precipite sobre nosotros la ruina y pase la ciudad a filo de espada».
- 15
Los servidores del rey contestaron: «Tus servidores están dispuestos para cuanto decida el rey, nuestro señor».
- 16
El rey salió a pie con toda su familia, dejando diez concubinas para cuidar del palacio.
- 17
Salió a pie con toda la gente, deteniéndose en la última casa.
- 18
Todos sus servidores pasaron a su lado, los quereteos, los pelteos y los seiscientos guititas que le habían seguido desde Gaza.
- 19
El rey dijo a Itai, el de Gaza: «¿Por qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey, pues eres extranjero y estás desterrado de tu país.
- 20
¿Viniste ayer y te voy a hacer vagar hoy caminando con nosotros, cuando yo ando sin saber adónde voy? Vuélvete y lleva a tus hermanos contigo. ¡Y que el Señor tenga misericordia y fidelidad contigo!».
- 21
Itai tomó la palabra para decir al rey: «Por vida del Señor y por vida del rey, mi señor, que allí donde se encuentre mi señor, sea para muerte o para vida, allí estará tu siervo».
- 22
David le dijo: «Ve y pasa». Y pasó Itai, el de Gaza, con los hombres y niños que iban con él.
- 23
Todo el mundo lloraba entre grandes lamentos, mientras iba pasando el pueblo. El rey cruzó el torrente Cedrón y toda la gente lo hizo en frente del camino del desierto.
- 24
Sadoq y los levitas que llevaban el Arca de la Alianza de Dios la depositaron junto a Abiatar, hasta que toda la gente terminó de salir de la ciudad.
- 25
Entonces el rey dijo a Sadoc: «Vuelve con el Arca de Dios a la ciudad. Si encuentro gracia a los ojos del Señor, me concederá volver y ver el Arca y su morada.
- 26
Pero si él dice: “Ya no me eres grato”, aquí me tiene, haga conmigo como bien le parezca».
- 27
El rey siguió hablándole: «¿Eres tú un vidente? Vuelve en paz a la ciudad con tu hijo Ajimás y Jonatán, hijo de Abiatar.
- 28
Mirad, yo me detendré en los pasos del desierto, hasta que lleguen noticias vuestras para informarme».
- 29
Sadoc y Abiatar volvieron con el Arca de Dios a Jerusalén y se quedaron allí.
- 30
David subía la cuesta de los Olivos llorando con la cabeza cubierta y descalzo. Los que le acompañaban llevaban cubierta la cabeza y subían llorando.
- 31
Avisaron a David: «Ajitofel está entre los conjurados con Absalón». David exclamó: «El Señor frustre el consejo de Ajitofel».
- 32
Al llegar David a la cumbre donde la gente se postra ante Dios, le salió al encuentro Jusai, el arquita, con la túnica rasgada y tierra sobre la cabeza.
- 33
David le dijo: «Si pasas conmigo, me serás una carga.
- 34
Pero, si regresas a la ciudad y dices a Absalón: “Seré tu siervo, majestad, aunque era antes siervo de tu padre; ahora quiero ser tu siervo”, podrás malograr, en favor mío, el consejo de Ajitofel.
- 35
Allí estarán contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar, a los que comunicarás todo lo que oigas en la casa del rey.
- 36
Con ellos están Ajimás, hijo de Sadoc y Jonatán, hijo de Abiatar, y por ellos me enviarás cualquier noticia que oigas».
- 37
Jusai, el amigo de David, entró en la ciudad cuando Absalón llegaba a Jerusalén.