Libros sapienciales y poéticos

Sabiduría

Capítulo 11

  1. 1

    Hizo prosperar sus empresas por medio de un santo profeta, Moisés.

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    Atravesaron un desierto inhóspito y acamparon en parajes intransitables.

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    Hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.

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    Tuvieron sed y te invocaron: de una roca escarpada se les dio agua y de una piedra dura remedio para su sed.

  5. 5

    Lo que sirvió de castigo para sus enemigos fue para ellos una ayuda en la necesidad.

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    En lugar de la corriente constante de un río, enturbiado por una mezcla de sangre y barro

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    —castigo por su decreto infanticida—, les diste agua abundante sin esperarlo,

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    mostrándoles por la sed que pasaron, cómo habías castigado a sus adversarios.

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    Pues cuando sufrían una prueba, aunque corregidos con amor, comprendían los tormentos de los impíos, juzgados con cólera.

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    Porque a unos los probaste como padre que corrige, pero a otros los castigaste como rey severo que condena.

  11. 11

    Los ausentes y los presentes se consumían por igual,

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    pues los embargó una doble tristeza y gemían recordando el pasado;

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    cuando se enteraban de que sus propios castigos eran en beneficio de los otros, reconocían al Señor.

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    Al que antes abandonaron en el agua y rechazaron con burlas, al final de los sucesos lo admiraron, tras sufrir una sed bien distinta de la de los justos.

  15. 15

    Por sus insensatos y malvados pensamientos, que los extraviaban hasta el punto de hacerles rendir culto a reptiles irracionales y viles alimañas, tú les enviaste como castigo una multitud de animales irracionales,

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    para que supieran que en el pecado está el castigo.

  17. 17

    Pues bien podía tu mano omnipotente, que había creado el mundo de materia informe, enviar contra ellos manadas de osos o intrépidos leones,

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    o bestias enfurecidas, desconocidas y al efecto creadas, que lanzasen resoplidos llameantes, o despidiesen humaredas pestilentes, o echasen chispas terribles por los ojos;

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    bestias capaces de aniquilarlos con su asalto, y de exterminarlos con su aspecto estremecedor.

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    Y aun sin esto, podían haber sucumbido de un soplo, perseguidos por la justicia, aventados por tu soplo poderoso, pero tú todo lo has dispuesto con peso, número y medida.

  21. 21

    Tú siempre puedes desplegar tu gran poder. ¿Quién puede resistir la fuerza de tu brazo?

  22. 22

    Porque el mundo entero es ante ti como un grano en la balanza, como gota de rocío mañanero sobre la tierra.

  23. 23

    Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.

  24. 24

    Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si odiaras algo, no lo habrías creado.

  25. 25

    ¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras?, o ¿cómo se conservaría, si tú no lo hubieras llamado?

  26. 26

    Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida.