Evangelios
Marcos
- 1
Faltaban dos días para la Pascua y los Ácimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando cómo prender a Jesús a traición y darle muerte.
- 2
Pero decían: «No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo».
- 3
Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y se lo derramó sobre la cabeza.
- 4
Algunos comentaban indignados: «¿A qué viene este derroche de perfume?
- 5
Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres». Y reprendían a la mujer.
- 6
Pero Jesús replicó: «Dejadla, ¿por qué la molestáis? Una obra buena ha hecho conmigo.
- 7
Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre.
- 8
Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura.
- 9
En verdad os digo que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se hablará de lo que esta ha hecho, para memoria suya».
- 10
Judas Iscariote, uno de los Doce, fue a los sumos sacerdotes para entregárselo.
- 11
Al oírlo, se alegraron y le prometieron darle dinero. Él andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
- 12
El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?».
- 13
Él envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo,
- 14
y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”.
- 15
Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí».
- 16
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.
- 17
Al atardecer fue él con los Doce.
- 18
Mientras estaban a la mesa comiendo dijo Jesús: «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo».
- 19
Ellos comenzaron a entristecerse y a preguntarle uno tras otro: «¿Seré yo?».
- 20
Respondió: «Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo.
- 21
El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre será entregado!; ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
- 22
Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo».
- 23
Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.
- 24
Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos.
- 25
En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».
- 26
Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.
- 27
Jesús les dijo: «Todos os escandalizaréis, como está escrito: “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas”.
- 28
Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea».
- 29
Pedro le replicó: «Aunque todos caigan, yo no».
- 30
Jesús le dice: «En verdad te digo que hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres».
- 31
Pero él insistía: «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré». Y los demás decían lo mismo.
- 32
Llegan a un huerto, que llaman Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí mientras voy a orar».
- 33
Se lleva consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir espanto y angustia, y les dice:
- 34
«Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad».
- 35
Y, adelantándose un poco, cayó en tierra y rogaba que, si era posible, se alejase de él aquella hora;
- 36
y decía: «¡Abba!, Padre: tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres».
- 37
Vuelve y, al encontrarlos dormidos, dice a Pedro: «Simón ¿duermes?, ¿no has podido velar una hora?
- 38
Velad y orad, para no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
- 39
De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras.
- 40
Volvió y los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se les cerraban. Y no sabían qué contestarle.
- 41
Vuelve por tercera vez y les dice: «Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
- 42
¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».
- 43
Todavía estaba hablando, cuando se presenta Judas, uno de los Doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos.
- 44
El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles: «Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto».
- 45
Y en cuanto llegó, acercándosele le dice: «¡Rabbí!». Y lo besó.
- 46
Ellos le echaron mano y lo prendieron.
- 47
Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.
- 48
Jesús tomó la palabra y les dijo: «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido?
- 49
A diario os estaba enseñando en el templo y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras».
- 50
Y todos lo abandonaron y huyeron.
- 51
Lo iba siguiendo un muchacho envuelto solo en una sábana; y le echaron mano,
- 52
pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
- 53
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los escribas y los ancianos.
- 54
Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse.
- 55
Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban.
- 56
Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban.
- 57
Y algunos, poniéndose de pie, daban falso testimonio contra él diciendo:
- 58
«Nosotros le hemos oído decir: “Yo destruiré este templo, edificado por manos humanas, y en tres días construiré otro no edificado por manos humanas”».
- 59
Pero ni siquiera en esto concordaban los testimonios.
- 60
El sumo sacerdote, levantándose y poniéndose en el centro, preguntó a Jesús: «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».
- 61
Pero él callaba, sin dar respuesta. De nuevo le preguntó el sumo sacerdote: «¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?».
- 62
Jesús contestó: «Yo soy. Y veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene entre las nubes del cielo».
- 63
El sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras, dice: «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?»
- 64
Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?». Y todos lo declararon reo de muerte.
- 65
Algunos se pusieron a escupirlo y, tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían: «Profetiza». Y los criados le daban bofetadas.
- 66
Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llega una criada del sumo sacerdote,
- 67
ve a Pedro calentándose, lo mira fijamente y dice: «También tú estabas con el Nazareno, con Jesús».
- 68
Él lo negó diciendo: «Ni sé ni entiendo lo que dices». Salió fuera al zaguán y un gallo cantó.
- 69
La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes: «Este es uno de ellos».
- 70
Pero él de nuevo lo negaba. Al poco rato, también los presentes decían a Pedro: «Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo».
- 71
Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar: «No conozco a ese hombre del que habláis».
- 72
Y enseguida, por segunda vez, cantó el gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres», y rompió a llorar.