Libros proféticos
Miqueas
- 1
¡Ay de los que traman el crimen y planean pérfidas acciones en sus camas! En cuanto apunta el día las ejecutan, porque tienen poder.
- 2
Desean campos y los roban, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al cabeza de familia y a los suyos, explotan al ciudadano y sus bienes.
- 3
Por tanto, esto dice el Señor: Yo también tramo contra estas gentes un mal del que no podréis apartar el cuello y no andaréis con la cabeza alta, pues serán malos tiempos aquellos.
- 4
Aquel día os dedicarán una sátira, se cantará una elegía que diga: «Estamos totalmente perdidos, pues se reparte el lote de mi pueblo; ¿cómo se volverá hacia mí para restituir nuestros campos que ahora está repartiendo?».
- 5
Por ello, no tendrás quien te eche a suertes un lote en la asamblea del Señor.
- 6
No adivinéis, dicen los adivinos, así no hay que adivinar. ¡No caerá esa vergüenza!
- 7
¿Es posible decir eso, casa de Jacob? ¿Ha perdido el Señor la paciencia? ¿Es esa su forma de actuar? ¿No son de bien sus palabras para quien actúa rectamente?
- 8
Aún ayer mi pueblo se alzaba como enemigo; al que pasa confiado, volviendo de la guerra, lo despojáis de su honra, de su capa y de su abrigo.
- 9
Expulsáis a las mujeres de mi pueblo de sus casas queridas, y arrancáis de sus hijos mi honor para siempre.
- 10
¡En pie, en marcha, que este no es momento de reposar! La impureza provoca la destrucción, una horrible destrucción.
- 11
Si hay alguien que corre tras el viento inventando mentiras, diciendo: «Voy a pronosticar para ti a cambio de vino y licores», ese sería un adivino digno de este pueblo.
- 12
Voy a congregar a todo Jacob, a reunir al resto de Israel. Los juntaré como ovejas en el aprisco, como rebaño en medio del prado se agitan por causa de los hombres.
- 13
Marcha delante de ellos el que abre camino; también ellos abren camino, atraviesan la puerta, salen por ella. Ha pasado su rey ante ellos: ¡el Señor a su cabeza!