Libros proféticos
Lamentaciones
- 1
(Álef) ¡Cómo se ha deslucido el oro, cómo ha cambiado el oro más puro!; las piedras sagradas se han esparcido por las esquinas de las calles.
- 2
(Bet) Los hijos de Sión, los honorables, valiosos como el oro fino, son considerados como cacharros de barro, obra de alfarero.
- 3
(Guímel) Hasta los chacales ofrecen las ubres y amamantan a sus cachorros; pero la hija de mi pueblose ha vuelto cruel como los avestruces del desierto.
- 4
(Dálet)A los niños de pecho se les pega la lengua al paladar por la sed; los pequeños piden pan, y no hay quien se lo dé.
- 5
(He) Los que comían manjares exquisitos desfallecen por las calles; los que se habían criado entre púrpuras se revuelcan en la basura.
- 6
(Vau) La culpa de la hija de mi pueblo es más grave que el pecado de Sodoma, que fue derribada en un momento sin que mano alguna la tocara.
- 7
(Zain)Brillaban sus consagrados más que la nieve, blanqueaban más que la leche; su cuerpo era más rojo que el coral, su aspecto como el zafiro.
- 8
(Jet) Ahora están más negros que el carbón, no se los reconoce por las calles; su piel se ha pegado a sus huesos, está seca como la leña.
- 9
(Tet) Más suerte tuvieron los muertos a espada que las víctimas del hambre, que caen extenuadas por la falta de alimento.
- 10
(Yod) Manos de piadosas mujeres cocieron a sus hijos; ellos fueron su alimento mientras caía la hija de mi pueblo.
- 11
(Kaf) El Señor apuró su furor, derramó el ardor de su ira; prendió un fuego en Sión que devora sus cimientos.
- 12
(Lámed) Nunca creyeron los reyes de la tierra, ni los habitantes del orbe, que adversarios y enemigos entrarían por las puertas de Jerusalén.
- 13
(Mem) Ocurrió por los pecados de sus profetas y las culpas de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella sangre inocente.
- 14
(Nun) Como ciegos vagaban por las calles, manchados de sangre, sin que nadie pudiera tocar sus vestidos.
- 15
(Sámek) «¡Apartaos! ¡Impuro! —les gritaban—. ¡Apartaos, apartaos! ¡No toquéis!». Y al huir errantes por las naciones, les decían: «¡Marchaos de aquí!».
- 16
(Pe) El rostro del Señor los ha dispersado y no volverá a mirarlos; no se respeta a los sacerdotes, nadie se compadece de los ancianos.
- 17
(Ayin) Nuestros ojos se consumían aguardando una ayuda, ¡vana ilusión!; desde nuestras atalayas oteábamos a un pueblo incapaz de socorrer.
- 18
(Sade) Acechaban nuestros pasos y no podíamos caminarpor nuestras plazas; se acercaba nuestro final, se nos agotaba el tiempo; sí, llegaba nuestro fin.
- 19
(Qof) Nuestros perseguidores, más rápidos que las águilas del cielo, nos hostigaban por los montes, nos tendían emboscadas en el desierto.
- 20
(Res) El que era nuestro aliento, el Ungido del Señor, ha caído apresado en sus fosas; aquel de quien decíamos: «¡A su sombra viviremos entre las naciones!».
- 21
(Sin) ¡Alégrate y salta de júbilo, hija de Edón, que moras en la tierra de Us!; también a ti llegará la copa, te embriagarás y quedarás desnuda.
- 22
(Tau) Expiada está tu culpa, hija de Sión; el Señor no volverá a desterrarte; juzgará tu culpa, hija de Edón, y dejará al descubierto tus pecados.