Libros históricos
Judit
- 1
«¡Alabad a mi Dios con tambores, elevad cantos al Señor con cítaras, ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza; ensalzad e invocad su nombre!
- 2
Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras; me libró de mis perseguidores y me trajo al campo de su pueblo.
- 3
De los montes del norte los asirios vinieron con tropas sin número; su multitud llenaba los valles, sus caballos cubrían las colinas.
- 4
Quisieron quemar mis tierras, entregar mis jóvenes a la espada, arrojar mis niños contra el suelo, ofrecer mis párvulos al pillaje, dar mis doncellas como despojos.
- 5
Pero el Señor todopoderoso lo impidió por mano de mujer.
- 6
No cayó su caudillo ante guerreros, ni lo abatieron hijos de titanes, ni lo venció una raza de gigantes; lo desarmó Judit, hija de Merari, con la sola belleza de su rostro.
- 7
Se quitó sus lutos de viuda para aliviar a los tristes de Israel; ungió su rostro con perfumes,
- 8
adornó su cabeza con diadema, se vistió de lino para seducirlo.
- 9
Sus sandalias le cautivaron la vista, su belleza le arrebató el corazón, y la espada le partió el cuello.
- 10
A los persas espantó tal audacia, a los medos acobardó tal valor.
- 11
Entonces mis humildes clamaron, y ellos se llenaron de terror; mis débiles estallaron en gritos, y ellos quedaron espantados; los míos levantaron la voz, y ellos se dieron a la fuga.
- 12
Hijos de esclavas los golpearon, los hirieron como a desertores; perecieron en la lucha de mi Señor.
- 13
Cantaré a mi Dios un cántico nuevo: Señor, tú eres grande y glorioso, admirable en tu fuerza, invencible.
- 14
Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió; enviaste tu aliento, y la construiste, nada puede resistir a tu voz.
- 15
Sacudirán las olas los cimientos de los montes, las peñas en tu presencia se derretirán como cera, pero tú serás propicio a tus fieles.
- 16
No basta el aroma de los sacrificios ni la grasa de los holocaustos, pero es grande quien teme al Señor.
- 17
¡Ay de los que atacan a mi pueblo! El Señor todopoderoso los castigará en el día del juicio; serán entregados al fuego y los gusanos, llorarán con dolor eternamente».
- 18
Cuando llegaron a Jerusalén, adoraron a Dios. Una vez purificados, ofrecieron sus holocaustos, sacrificios voluntarios y votivos.
- 19
Judit ofreció a Dios todas las pertenencias de Holofernes: lo que el pueblo le había dado y el dosel que ella misma había arrancado del dormitorio.
- 20
La gente permaneció tres meses en Jerusalén celebrando festejos ante el santuario y Judit los acompañó.
- 21
Pasado ese tiempo, cada cual volvió a su casa. También Judit volvió a Betulia y se dedicó a administrar su hacienda. Mientras vivió, fue muy famosa en todo el país.
- 22
Tuvo muchos pretendientes, pero ella no volvió a casarse desde que su marido, Manasés, murió y fue a reunirse con los suyos.
- 23
Su fama fue en aumento. Vivió en casa de su marido hasta la edad de ciento cinco años. A su criada le concedió la libertad. Murió en Betulia y fue enterrada en el sepulcro de su marido, Manasés.
- 24
Los israelitas le guardaron siete días de luto. Antes de morir, Judit repartió sus bienes entre los parientes de su marido, Manasés, y entre sus propios parientes.
- 25
Nadie se atrevió a amenazar a los hijos de Israel mientras ella vivió, ni mucho tiempo después de su muerte.