Corpus paulino

Efesios

Capítulo 2

  1. 1

    También vosotros un tiempo estabais muertos por vuestras culpas y pecados,

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    cuando seguíais el proceder de este mundo, según el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los rebeldes contra Dios.

  3. 3

    Como ellos, también nosotros vivíamos en el pasado siguiendo las tendencias de la carne, obedeciendo los impulsos del instinto y de la imaginación; y, por naturaleza, estábamos destinados a la ira, como los demás.

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    Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó,

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    estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —estáis salvados por pura gracia—;

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    nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él,

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    para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

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    En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe.

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    Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir.

  10. 10

    Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos.

  11. 11

    Por tanto vosotros, los que un tiempo erais gentiles según la carne, llamados incircuncisos por los que se llamaban circuncisos en razón de una operación practicada en la carne, recordad

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    que entonces vivíais sin Cristo: extranjeros a la ciudadanía de Israel, ajenos a las alianzas y sus promesas, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

  13. 13

    Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.

  14. 14

    Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.

  15. 15

    Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces.

  16. 16

    Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, a la hostilidad.

  17. 17

    Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca.

  18. 18

    Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.

  19. 19

    Así pues, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

  20. 20

    Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular.

  21. 21

    Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor.

  22. 22

    Por él también vosotros entráis con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.