Libros proféticos
Amós
- 1
Escuchad esta palabra que yo profiero sobre vosotros: una elegía, casa de Israel.
- 2
Cayó, no volverá a levantarse; la doncella Israel yace sobre su propia tierra: no hay quien la levante.
- 3
Pues así dice el Señor Dios a la casa de Israel: la ciudad que sacó mil en campaña, quedará con cien; la que sacó cien en campaña, quedará con diez.
- 4
Pues esto dice el Señor a la casa de Israel: ¡Buscadme y viviréis!
- 5
No busquéis a Betel, no vayáis a Guilgal, no paséis por Berseba; porque Guilgal será deportada y Betel será aniquilada.
- 6
Buscad al Señor y viviréis, no sea que venga como fuego sobre la casa de José y no haya quien extinga el incendio de Betel.
- 7
Él es el que cambia el mar en acíbar y establece en el país el derecho y la justicia,
- 8
el que ha creado las Pléyades y Orión, que cambia en alborada las tinieblas y convierte el día en noche, que convoca las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra, El Señor es su nombre.
- 9
Él desencadena el saqueo sobre los poderosos y el saqueo alcanza la plaza fuerte.
- 10
Odian a quien los amonesta en el tribunal y detestan a quien habla con rectitud.
- 11
Por eso, porque conculcáis al indigente, exigiéndole un tributo de grano, habéis edificado casas de sillares, pero no las habitaréis; habéis plantado viñas selectas, pero no beberéis su vino.
- 12
Porque conozco vuestras numerosas transgresiones y vuestros enormes pecados: oprimir al inocente, aceptar soborno y atropellar a los pobres en el tribunal.
- 13
Por eso en estos tiempos calla el prudente, porque son tiempos malos.
- 14
Buscad el bien, no el mal, y viviréis, y así el Señor, Dios del universo, estará con vosotros, como pretendéis.
- 15
Odiad el mal y amad el bien, instaurad el derecho en el tribunal. Tal vez el Señor, Dios del universo, tenga piedad del Resto de José.
- 16
Por eso, así dice el Señor, Dios del universo, mi Señor: En todas las plazas habrá lamentación y en todas las calles gritarán: «¡Ay, ay!». Invitará el campesino al duelo y a la lamentación a los que saben plañir.
- 17
En todas las viñas habrá lamentaciones, cuando pase entre vosotros, ha dicho el Señor.
- 18
¡Ay de los que ansían el Día del Señor! ¿De qué os servirá el Día del Señor? ¡Será tinieblas, y no luz!
- 19
Será como cuando un hombre huye de un león y se topa con un oso, o entra en casa, apoya su mano en la pared y lo muerde una serpiente.
- 20
¿No es el Día del Señor tinieblas y no luz, densa oscuridad sin resplandor alguno?
- 21
Aborrezco y rechazo vuestras fiestas, no acepto vuestras asambleas.
- 22
Aunque me presentéis holocaustos y ofrendas, no me complaceré en ellos, ni miraré las ofrendas pacíficas con novillos cebados.
- 23
Aparta de mí el estrépito de tus canciones; no quiero escuchar la melodía de tus cítaras.
- 24
Que fluya como agua el derecho y la justicia como arroyo perenne.
- 25
¿Es que en el desierto durante cuarenta años me ofrecisteis sacrificios y oblaciones, casa de Israel?
- 26
Tendréis que cargar con Sicut, vuestro rey, y con Quiyún, vuestras imágenes de las estrellas, vuestros dioses, que os habéis fabricado,
- 27
cuando os destierre más allá de Damasco, dice el Señor, cuyo nombre es Dios del universo.